Luego de regresar al hábito de acreditarse todo (recibiendo ayuda de músicos invitados) en su anterior disco "Evanescenze" tal y como había hecho en sus primeras tres realizaciones, Corrado SARDELLA (teclados, sintetizadores, batería, bajo) intenta nuevamente formular a DORACOR como una banda en vez de como un proyecto personal, alineándose con músicos de quienes ha gozado previa colaboración así como de otros que se estrenan en "Onirika", formulando a fin de cuentas la versión segunda de este grupo que debate su sonido entre el rock neo progresivo de influencias PENDRAGON–MARILLION y el extraordinario sinfonismo clásico de grupos como PFM, BMS o BDB. Damas y Caballeros, Milton DAMIA (vocales, guitarra eléctrica), Maurizio PACE (guitarras rítmica y eléctrica), Riccardo MASTANTUONO (violín, guitarras eléctrica y acústica), Gianna CHILLÀ (vocales, voz soprano), Nicola DI GIÀ (efectos de guitarra) y Vincenzo ANTONICELLI (saxofones tenor y soprano).

DORACOR pasó del álbum "Transizione" conteninendo tres temas épicos (1 menos que los otros 2) al álbum "Evanescenze" con 18, al álbum "Onirika" con cinco temas que si bien también se pueden considerar como épicos, sus tiempos de duración de cada rola encajan más a lo que estamos acostumbrados en un disco de rock progresivo. Vamos, no resulta tan cansado de escuchar, aspecto que muchas veces hay que agradecer –sobre todo cuando la calidad de la música no amerita esas obras opulentas y fastuosas–, que no es el caso aquí. "Onirika" supera en mucho lo que DORACOR ha presentado hasta hoy, mostrando una notable mejoría no sólo en las composiciones y en la producción, sino en la idea musical por sí misma. Para notarlo, hay que permitirle antes que nada que transcurran 4:21 minutos etéreos y volátiles, antes de que los teclados de Corrado inicien agradable el característico ritmo neo progresivo caracterizado por una escala rítmica y melódica en los teclados. Luego está la importante presencia de la guitarra eléctrica, donde los solos y deambulaciones se permiten como parte de una representación emocional independiente de la obra en general. Sin embargo, las características del neo se pierden cuando el sinfonismo emocional mediterráneo se presenta desde líneas de violín, cambios de intención inesperados y, desde luego, la correcta vocalización en italiano. Un poco de romance y cachondez por aquí, un poco de tonadas jazz –principalmente ocasionadas por el saxo– por allá, vocales sugestivas y altibajo emocional constante pautan el concepto general del álbum, imprimiéndole ese sello familiar y muy melódico a la música, inventado antes por los grupos clásicos del género. Para redondear el disco, fantasía y diálogo visual que se ilustra en la portada.

Total, que DORACOR es más bien un grupo de rock progresivo sinfónico melódico de inclinaciones hacia el neo, bueno pero no sobresaliente. 8.5 sobre 10.

Alfredo Tapia Carreto